Urbanismo Político
URBANISMO POLÍTICO; ADAPTABILIDAD Y SUPERVIVENCIA
Los arquitectos adquirimos de la academia y la cultura arquitectónica claves de decodificación de la ciudad y la arquitectura. El universo de las construcciones humanas se reducen así a un conjunto material inteligible e interpretable en base a ciertos códigos acotados de clasificación, archivo y acción. La cultura arquitectónica se transforma en un potente instrumento cognitivo que permite descifrar, entender y orientar en un mundo hiperdenso y sobre cargado de información. Los parámetros claros de orientación; “avance – retroceso”, “bien – mal”, “superior – inferior”, “actual – antiguo” legitiman y sedan la acción del arquitecto. Podríamos llamar a este conjunto cambiante y escurridizo de conocimientos “URBANISMO ACADÉMICO”. Su evolución es constante y tiene una enorme capacidad de adaptación. Sus cambios se aceleran acompasados a los tiempos de renovación de la cultural contemporánea y se nutren de los avances e la técnica, el arte, la filosofía, y demás disciplinas del conocimiento humano. Se trata de descripciones ordenadas y con coherencia interna que permiten una rápida y tranquilizante decodificación del universo construido. Son sistemas operativos que actúan física e intelectualmente sobre la ciudad. Su lógica operativa se sustenta en la acción de mediana y gran escala. Por su aspiración científica, a la acción y al proyecto le antecede el análisis. La intuición del urbanista académico es siempre mediatizada o filtrada por los códigos cognitivos del la cultura arquitectónica, sea esta de la orientación ideológica que sea. Es por eso inevitable la búsqueda (consiente o no) de un “nuevo orden”, de cambiar las condiciones existentes, de alterar y cambiar “para bien” la ciudad.
El “URBANISMO ACADÉMICO o institucional” es por definición generador de las reglas de juicio y por tanto sancionador del desorden. Los conceptos de reglas y ordenes manejados a lo largo de la historia de la cultura han sido extremadamente variados.
Por su parte el ciudadano contemporáneo habita y aprehende su espacio vital en otra clave cognitiva. El mundo material se clasifica y archiva en base a otra información. Esas lecturas intuitivas portan en estado latente nuevas descripciones de la ciudad.
La ciudad es para el ciudadano “lo otro” inmutable o no transformable por su impulso. La materialidad rígida, dura, del sólido arquitectónico se le presenta como una nueva naturaleza en la que nace, crece, se desarrolla y muere. Proyecta sobre este su propia estructura afectiva de conocimiento y despliega sus mecanismos orientativos.
Ve cambiar esa realidad exterior pero sobre lógicas y sistemas que si bien integra no domina… simplemente se adapta a sus cambios.
Es instintivamente vital adaptarse con eficiencia a esa externalidad, nada interesa primariamente al individuo el origen (natural o artificial) del mundo al que deberá adaptarse para sobrevivir; sea el que sea lo decodificará como su “naturaleza histórica” y activará sus mecanismos primitivos de supervivencia. Para eso despliega toda la carga e información genética e intuición como modo de aprendizaje e incorporación de un medio siempre parcialmente hostil.
Los ciudadanos habitan las ciudades y las alteran con sus micro-acciones de adaptabilidad al medio, indispensables para marcar física y psíquicamente un territorio y un lugar del mundo.
Desde esta lógica de extrema adaptabilidad para la supervivencia aflora otra interacción y construcción de ciudad. En este caso los urbanistas son los ciudadanos que, así descriptos, se transforman en “URBANISTAS POLITÍCOS”. Son aquellos personajes que, con su bagaje de conocimientos intuitivos y primitivos, tan sólo dominan el “arte de lo posible”.
Es clave marcar que no se trata de movimientos antagónicos dentro del magma urbano, por el contrario son vectores que se acoplan perfectamente. Uno altera el devenir del otro. Se mueven juntos inevitablemente, es así por habitar un mismo cuerpo.
Sin embargo es también clave comprender que el pretendido éxito del “URBANISMO ACADÉMICO” sólo es posible basado en la infinita adaptabilidad, por instinto de supervivencia, del “URBANISMO POLÍTICO”
La ciudad inevitablemente funciona, la arquitectura fatalmente funcionará porque el hombre instintivamente se adaptará a ella como se adapta a las condiciones más extremas de existencia.
El “URBANISTA POLITICO” siempre actúa el día después que el “URBANISTA ACADÉMICO” y lo hace transformando, adjetivando y recodificando su legado. Sus intervenciones y descripciones de la ciudad nunca tienen más aspiración operativa que el individuo, la familia o un grupo cohesivo de ciudadanos.
La tesis toma un caso extremo de “URBANISMO POLÍTICO”, hace visible con el ejemplo que se examina y expone lo anteriormente afirmado: la incalculable adaptabilidad y creatividad de “URBANISTA POLITICO” a la nueva estructura a la que se enfrenta, como antes fue la naturaleza hoy lo es la ciudad

